La hebra prima de Daniel, Gepe, Gepado, Gepinto

13 04 2009

Cruzaba el puente El Olivar de vuelta, la brisa y las sombras de los árboles p10809891resultaban más heladas. Atrás quedaban los instrumentos a medio guardar, los últimos flashes de las cámaras compactas, las hojas caídas en el momento preciso. Los fanáticos de siempre, “la foto no salió bien pero la puedes tomar de nuevo. Si quieres prueba de nuevo”, les decía amable Gepe a unas chiquillas que después de tomarse fotos con él se lamentaban por no salir bien. Hungría fue autografiada. La niña ya apagó la cámara en la que Gepe grabó el video para el amigo en el extranjero pidiéndole que vuelva, porque la señorita así se lo pedía. La tocata había terminado y detrás del escenario se le acercan alrededor de veinte jóvenes queriendo saludar y fotografiarse con Gepe, el último tiempo su público dejó de ser de jóvenes de 25 años en adelante, ahora cada vez ve más adolescentes en sus tocatas y lo encuentra genial, cuando él tenía esa edad era fanático de todo lo que le gustara, entonces aprecia y le alaga lo que demuestran los más chicos al crear grupos en Facebook o comentarle en fotos por detalles como si es que le queda bien la ropa que usa en determinada foto.

Apenas terminó de tocar el último tema, tres niñas le pidieron a Gepe subir al escenario para cantar unas canciones que les habían enseñado las tías del jardín, Gepe encantado, con una sonrisa que pocos le sacan, les sostuvo el micrófono mientras cantaban pica-pica y alouette. Así se cerraba el show con más gracia que cualquier CD sonando de fondo para rellenar. Minutos antes había vuelto a conectar su guitarra para tocar los temas que concluían la tocata, dejando para el último a Domino Dancing, un cover del dúo inglés de electro pop, Pet Shop Boys. Ahora todo sonaba bien, el voltaje no bajaba ni los instrumentos se desconectaban. Es que molesto con las fallas técnicas de ese día, en un momento prefirió desconectar su guitarra y bajarse del escenario. Al más puro estilo de fogata, en la mitad de la tocata, el público lo rodeó, y acompañado de la guitarra desenchufada y las palmas de Valeria Jara cantó Namas, tema de su primer EP 5×5, que también incluyó en su álbum posterior Gepinto. Luego tocó Samoriseva, tema del disco Hungría, su tercera producción y segundo larga duración. Gepe optó por desenchufarse y cantar a capella cuando las fallas técnicas fueron más seguidas, cuando pegar más masking tape en las conexiones del teclado no era suficiente. La decisión fue bienvenida por el público, estaba más relajado y se notaba más cómodo así.
Cuando partió la tocata en el Jardín Botánico de Viña del Mar corría una suave brisa que aplacaba el calor normal de noviembre a las cinco de la tarde. El primer tema fue La enfermedad de los ojos, partió en falso y todo se volvió un poco más tenso, con eso el teclado se ganó una demostración de enojo del cantautor, quien le mostró con pica su dedo cordial. La segunda vez salió bien, pero luego otros temas también fallaron. Gepe reaccionaba molesto, Valeria quien lo acompañaba en las segundas voces y teclado, se tomaba la situación con calma tratando de relajarlo. Del público alguien dijo “no importa” a lo que Gepe con poca paciencia mientras revisaba conexiones del amplificador contesta seco “sí importa”. Cuando la canción Multiplicación salió mal por segunda vez la dejó de tocar, ya irritado. Cuando pasaba algo que entorpeciera la ejecución de los temas, se tomaba la cabeza con enojo, hacía ruidos guturales para desahogarse, o acusaba el error mientras cantaba, subiendo la entonación.
Cuando quiso tocar música en forma independiente, la cajita bonita con rayas rojas y blancas, que contenía marquitos de diapositivas de marca GEPE le dio a Daniel Riveros la idea para llamar así a su proyecto musical.
Para esa época cantaba y tocaba la batería en el dúo Taller Dejao que formaba junto al bajista Javier Cruz. Ambos salieron del colegio Miguel León Prado, uno de los mejores colegios de San Miguel, que está ubicado en el paradero seis de Gran Avenida, frente al barrio el Llano Subercaseaux. Con Javier fueron compañeros de curso, se juntaban en el mismo grupo, pero no tenían mucho en común. A Daniel le gustaba el rock alternativo y las guitarras ruidosas de Sonic Youth, en cambio a Javier le gustaba el metal, con bandas como Metallica e Iron Maiden dentro de sus favoritas. A pesar de la diferencia de gustos, después de cuarto medio empezaron a juntarse para tocar, sin grandes pretensiones, primero hacían música, sin letras, luego empezaron a escribir canciones. Iban a presentaciones en el mismo colegio como café concert, y fue en una de esas oportunidades, teloneando al Sindicato de la Danza cuando Sebastián Villavicencio, el sonidista a cargo de show les dijo que podrían participar en tocatas, y fue quién los empezó a producir. Así empezaron a tocar más seguido, pero el Taller Dejao, en tercera persona como aún se refieren a él Daniel y Javier, fue impulsado por terceros, no fueron más de dos tocatas las que organizaron ellos mismos, pero sin embargo tocaban muy seguido. El 2004, con el sello Miranada del grupo Familia Miranda, editaron su único disco larga duración, titulado El brillo que tiene es lo humano que queda. El segundo disco quedó inconcluso. Se separaron el 2005, cuando las inquietudes de hacer música llevaban a Daniel por otros lados, necesitaba experimentar con cosas distintas a las que hacía Taller. Javier se enteró de la decisión después de que se canceló una tocata, a pesar de que ambos concuerdan en la química que había entre ellos al momento de hacer música, Daniel sintió que Taller se había estancado en lo mismo.
La primera vez que Daniel tocó en público fue en cuarto básico, para la presentación del día de la madre, era él, su batería y una radio con un casete, así Daniel acompañaba la música con la batería. Ese día le robaron la radio.
Siempre tuvo una batería acorde a su edad, no tomó clases más que de piano, que tampoco les puso demasiada atención. Al aprender batería y guitarra fue autodidacta, por noción, por su abuela que cuando niño le enseñó a llevar el ritmo con unos tarros que ponía en la escalera y por dos casetes que le compró su papá: La Abuela, de Wilfred y la Ganga y otro del Festival de Woodstock. La primera vez que escribió una canción le puso Hamburguesa, fue a los 14, para una niña mayor que le gustaba y que después fue su polola.
p1080788Desde chico tuvo distintas bandas, primero tocaba con su primo, que es unos años mayor, y amigos de él. Acostumbraba a juntarse con gente mayor, sobre todo a la hora de hacer música, porque los pre-adolescentes no piensan mucho en bandas ni gustos musicales, tienen más fijaciones con el futbol, la masturbación y los transformers. Desde sus amigos de barrio hasta con sus primos era el más chico, era de llevarse bien con todos, sin casarse con nadie; podía conversar con el mateo tanto como con el metalero o el hip hopero; con el popular como con el tímido. Cuando todavía estaba en la básica, un día un compañero de media le dice que tiene cabeza de copa, y así quedó, conocido por todos como el Copa, ya no era Daniel. Como el Copa también lo conoció Javiera Mena, la Mena como él le dice, con Sebastián Sampieri como amigo en común, quien junto a Pablo Flores colaboraron en la producción del ep 5×5 y el disco Gepinto. En una presentación la Mena necesitaba reemplazo para su banda y tocaron con ella Daniel y Diego Morales en algunas fechas hasta que ambos se quedaron como su banda hasta el 2007.
No ve la música como una terapia sino como un ejercicio, trata de no escribir sobre él o experiencias personales, Gepinto fue más personal, pero desde Hungría en adelante ve el ejercicio de hacer canciones como un guión, es inevitable que de alguna manera tengan que ver con él, pero desde otra perspectiva.
Daniel puede viajar 24 horas en un avión al lado de alguien sin hablarle, se p1080793caracteriza por ser introvertido y a la vez sociable cuando se siente cómodo o la situación lo amerita. Lo primero dice haberlo heredado de su papá, que no es de amigos. Por otro lado, lo sociable es por el lado de su mamá, una mujer de muchas amigas, simpática, con llegada. Sus papás se separaron hace algunos años y mantiene más relación con su mamá, vivió con ella y su hermana menor hasta los 24 años, para luego cambiarse al barrio Lastarria, donde permaneció por dos años, hasta marzo de este año para irse a Ñuñoa, después que nació su hija Amalia. Ahora vive ahí, junto a su hija, su pareja, y también compañera de grupo, Valeria Jara. Con Amalia tiene una relación especial, pasa gran parte del día solo con ella, se levanta a la hora que ella se despierta, como él trabaja en la casa, tiene esa posibilidad, no cree en los padres jóvenes que tienen el discurso de “yo lo daría todo por mi hijo”, es tan importante realizarse uno como ayudar en todo lo posible a los hijos para que a su vez se desarrollen. En la casa ayuda limpiando, le cuesta mantener el orden, es capaz de acomodarse entremedio de cajas y discos tirados en la cama, hacerse un espacio en medio de todo y dormir. No cocina pero sin embargo le encanta comer y comer bien, nunca necesitó aprender a cocinar porque Constanza, su hermana, lo hace muy bien y ahora, Valeria también.
Con Constanza la relación es buena, ella es dos años menor. Son de estilos distintos, no salen juntos pero si se llevan bien, sin mayor afán. Desde que tocaba con Taller que ella iba a ver sus presentaciones. Daniel, sin ser demostrativo en sus relaciones está rodeado de personas que lo quieren y apoyan.
En el colegio tenía un compañero y amigo con el que se involucraron en la religión Hare Krishna, Cristóbal. Con él hicieron un trato, el de no tomar alcohol, consumir drogas ni actuar con violencia, porque todo eso era adormecedor y querían estar alertas, no perderse de nada. Cristóbal se convirtió en Devoto y está dentro de la comunidad, mientras que Daniel, si bien, sintió una afinidad no se comprometió más allá. Hasta hoy en sus presentaciones reza un mantra para Krishna, aunque no participe activamente en las ceremonias sigue sintiendo un lazo por esa religión.
Cuando salió del colegio no tenía claro lo que quería estudiar, la música estaba pero siempre fue natural, no pensó en ser músico o no les dijo a sus papás que él iba a serlo, sólo se fue dando y con el tiempo fue tomando más importancia. Finalmente entró a bachillerato en humanidades en la Universidad Católica, lo que derivó en un año nefasto de estudiar derecho, luego de ese año decidió estudiar diseño en la misma Universidad Católica, la misma carrera que siguió Javier pero en la Chile. A medida que Gepe tomaba vuelo y junto con los discos llenó su agenda de fechas para tocar tanto en Chile como fuera, la carrera pasó a estar en un segundo plano, al comienzo postergaba Gepe por las clases, pero después optó por postergar la universidad por Gepe. Hace poco terminó con la tesis y aunque no esté trabajando formalmente como diseñador, aplica los recursos del diseño a la hora de hacer música. Para él la música está en tercera dimensión, tiene volumen, masa, es algo más significativo que escuchar algo, es un cuerpo que apela a otros sentidos también, así como un artista no le gusta sólo por los temas, importan también la puesta en escena, la actitud de la persona, el estilo que marca, es un todo.
Su estilo para vestirse es relajado, le gustan los chalecos, andar abrigado, hasta parece medio añejo para algunos. Su estilo en la música es influenciado por bandas como Pet Shop Boys, Yo la Tengo y Violeta Parra, se maneja entre el pop, la electrónica y el folk. Pero lo que Daniel busca es la neutralidad como forma de vida. Así también le llaman la atención las niñas más neutras, no tan femeninas, y a su vez los hombres no tan viriles, que sean capaces de adaptarse.
Absolutamente impaciente. No se complicó en tirar a la basura los regalos que había comprado en Buenos Aires el equipo que viajaba con él. Lo dejaron solo con todos los paquetes en el aeropuerto, esperando a Valeria que había ido a comprar corriendo unos libros, estaban al filo de la hora del vuelo y nadie aparecía, hasta que por fin alguien se acerca a él con su celular. Lo estaba llamando el grupo con el que viajaba, le preguntan por qué seguía afuera si ya estaban todos esperándolo, incluso Valeria. Se irritó tanto que después de pasar a llevar los pilares que guiaban la fila con las bolsas y de que un guardia le hiciera recogerlos a pesar del montón de paquetes que llevaba a cuestas, los botó en el primer basurero por el que pasó. Y en general es así, le gusta todo ahora, que las cosas salgan bien, sobre todo si se refiere a su trabajo. Ahora, en contra un poco de ese apuro, se ha ido acostumbrando a ser más metódico a la hora de componer, unido al aprender más tecnicismos de música le permiten una buena comunicación con Rodrigo Santis de Quemasucabeza, la disquera con la que trabaja Gepe desde el Gepinto, después con el Hungría y ahora están cerca de sacar a la luz el nuevo EP titulado Las Piedras, que precede al próximo disco en el que está trabajando llamado Audiovisión, que espera salir a la venta el primer semestre del 2009.
Hace dos años pasó lo más mediático de Gepe, cuando por todos lados se hablaba de él y mucho, incluso personas sin haber escuchado sus temas o saber bien de quien se trataba. Se le comparaba con Víctor Jara, lo que toma como una buena referencia, tratándose de un tremendo cantautor como lo fue Jara y porque para personas que no conocen la música de Gepe, al decirles que en algo se parece su estilo al de Víctor Jara da una idea a lo que se van a encontrar con Gepe. Reconoce en sí cosas de Víctor, como el tocar la guitarra con los dedos y no con las uñas o la potencia de la voz el no caer en lo meloso sin necesitar cantar fuerte. Está en el contexto de una nueva generación de cantautores independientes, para los que herramientas de internet como My Space, YouTube, Facebook o LastFm son indispensables a la hora de difundir su música y atraer más público a las tocatas. Músicos con mucho que aportar como Javiera Mena, Chinoy, Manuel García, Fernando Milagros, Javier Barría, Matias Cena, Diego Peralta, Mowat, Nano Stern, Leo Quinteros o bandas como CHC, Matorral, Perrosky, entre muchos otros, que lejos de ser una generación de música homocéntrica, cuenta con la variedad en la medida de que cada uno tiene una manera distintas de expresar, de crear, todos tienen algo que aportar marcado por cada sello personal, influenciados a su vez por tanta música, que esas fusiones, en un principio complejas de estilos y de modelos, más aún generan la personalidad de cada músico de la generación indie-net.


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2 respuestas

15 05 2009
A

muy buena tu nota…muchos detalles intimos que hablan sobre su persona.

22 05 2009
Francisco Díaz

Artículo de Gepe en Revista Semifusa

http://revistasemifusa.blogspot.com/2009/04/gepe.html

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